Hace un par de meses tuve una conversación con Clara sobre la culpa. Lo que empezó con el relato de una anécdota familiar acabó en una clase magistral sobre LA CULPA. Teniendo en cuenta que ella es psicóloga la conversación resultó muy interesante.
Y fue esta conversación la que me decidió escribir un blog sobre el tema, aunque estoy seguro que surgirán muchos más temas, sino que se lo digan a Amparo.
A lo que íbamos... todo surgió ante el hecho de culpar a los demás de lo que te ocurrió, te ocurre y te ocurrirá. En momentos de balance existencial (normalmente momentos de crisis, cuando piensas: "toda mi vida es una mierda y ¿cómo coño he llegado hasta aquí?") y a oscuras pensando en todo lo que no te gusta de la vida, en todas las personas que no sabes muy bien porqué están a tu lado compartiendo el día a día, y pensando en otras a las que querías y ya no están... te planteas dos grupos de preguntas: 1ª ¿Qué he hecho mal? ¿Cómo lo puedo solucionar? ¿A qué tengo miedo y qué hizo que no aprovechara esa oportunidad? y la 2ª: la más fácil, aunque poco práctica: pensar en que la culpa es de los demás con comentarios como: "nadie me ha querido", "nadie ha creído en mi", "el mundo me odia".
Responder a la primera, tiene su peligro: comerte la olla de lo hecho (siempre pasa), y echarse la culpa a una mismo, pero si se ejercita la culpa desaparece, o al menos el sentimiento dura menos. La segunda te mantiene en un bucle sádico.
jueves, 30 de noviembre de 2006
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2 comentarios:
Interesante reflexión. Ahora mismo estoy en ello por el camino de la meditación y otras zarandajas.
Bienvenido a la blogosfera ;-) Es un espacio de lo más cómodo.
Hola Xavi, bienvenido!!!! Me alegro de leerte por fin :-)
Silvia pelo blanco
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